miércoles, 12 de septiembre de 2012

comunicacion no verbal

Este video nos muestra como los seres humanos utilizamos las expresiones manueles pero depende de el tipo de socio-cultura en que nos desarrollamos además  que es la forma de exteriorizar y entrelazar nuestras ideas y sentimientos con nuestra materia.

LA EXPRESIÓN MANUAL

Reservamos este vocablo –expresión manual- para los movimientos de los brazos y las manos utilizados en una presentación oratoria. Cuando el orador diserta, debe emplearlos para dar mayor énfasis a sus palabras; no tenerlos estáticos ni guardados en los bolsillos. Cada frase nuestra debe salir, en lo posible, acompañada de un ademán y la culminación del movimiento debe coincidir con la finalización del pensamiento. Recordemos que los ademanes, para que sean efectivos deben ser de preferencia, libres y espontáneos.




Los brazos y manos no deben apoyarse sobre las caderas, ni tomarse del saco, ni colocarse entrecruzadas atrás o sobre el vientre, ni mucho menos en los bolsillos. Deben caer naturalmente sobre el cuerpo y moverse con armonía y libertad. El movimiento de un brazo no debe contradecir el del otro. Los hombros no deben levantarse para manifestar indiferencia ni otro estado de ánimo y sobre todo, cada movimiento de brazos y manos deben guardar estrecha relación con lo que queremos comunicar.
Los ademanes son los movimientos del cuerpo con los que se manifiesta un sentimiento, y se utilizan con la finalidad de subrayar la expresión del orador. Los ademanes pueden expresar con mucha exactitud los estados de ánimo que la palabra a veces no puede reflejar. Los movimientos del cuerpo tienen su origen en el mundo interior y representan una respuesta a cada expresión.
Con el propósito de adquirir mayor destreza y habilidad en el uso de las manos y brazos vamos a enumerar algunos modelos de ademanes que señalan un significado concreto, pero recordemos que éstos no son los únicos ya que cada expresión manual se puede presentar de mil maneras; ya sea mediante movimientos convencionales, descriptivos, mímicos, etc. Dentro de los ademanes más generalizados y recomendados por los especialistas, tenemos:
Afirmación:
El orador desplaza su mano derecha hacia delante, como quien saluda a otra persona pero recogiendo todos sus dedos a excepción del índice que se extiende hacia adelante. El movimiento lo puede realizar varias veces para dar énfasis a su afirmación.
Interrogación:
Puede realizarse de dos maneras: 1° Levantar un brazo con el puño cerrado a la altura del hombro –el dedo índice sobresale estirado- y luego dirigir la mirada hacia el dedo como interrogándolo. 2° Colocar los codos a los costados del cuerpo y con los brazos levantados –manos abiertas-, abrirlos en forma horizontal formando una “V” cada vez que queramos hacer una pregunta.
Negación:
Para desaprobar una idea, cerrar el puño a la altura del hombro, luego sacar el índice, dando la huella dactilar hacia el público y realizar movimientos oscilatorios de izquierda a derecha.
Acusación:
Con el brazo estirado hacia delante cerrar el puño y sacar el índice con la huella dactilar mirando hacia abajo, señalando a la persona o personas responsables. De no estar presente la persona acusada, nuestro brazo debe dirigirse a la parte superior del auditorio.
Partición, división:
Cuando queremos expresar la separación de hechos o ideas en varios grupos, estiramos el brazo con los dedos estirados y lanzamos un golpe imaginario de karate en forma vertical. Otra variante lo constituye el tener ambas manos al frente –en posición de karate- y separarlas entre sí, manteniéndolas paralelas.
Aumentar, Incrementar:
Esta acción se expresa con el movimiento de la mano y el brazo, como si se estuviese levantando peso a partir de la cintura hasta el hombro. Otra modalidad consiste en juntar las palmas de las manos (como para aplaudir) a la altura de la cintura y desplazar la mano que esta encima en dirección diagonal y progresiva.
Poco, pequeño:
Este ademán se logra llevando una mano hacia delante y recogiendo los dedos hacia arriba –sin doblarlos- a medida que “observamos”, frente al público, lo poco o pequeño que queremos mostrar.
Lucha, combate:
Levantar una mano –o las dos- a la altura de la cabeza haciendo puño con energía. De rato en rato se realizan golpes imaginarios en el aire. Se utiliza para hacer referencia al valor, coraje y decisión. También se le emplea para señalar lucha, combate, pelea, etc.
Triunfo, Victoria:
Levantar el puño de cualquiera de las manos sobre la cabeza, sin oscilarlo. Otra variante lo constituye el levantar el puño para acto seguido estirar dedos cordial e índice para formar la “V” de la victoria.
Unidad, Unión:
Esta acción se expresa juntando las manos y manteniéndolas unidas por un instante. También se puede lograr abrazando imaginariamente a alguien.
Promesa, Juramento:
Levantar solemnemente el brazo a la altura del hombro –formando una escuadra- con la mano estirada o el puño cerrado para acto seguido hacer un juramento verbal o similar.
Enumerar:
Contar con los dedos; con el dedo índice de la mano derecha se procede a contar los dedos de la mano izquierda, comenzando por el meñique. Cuando se llegue a cinco, el índice izquierdo comienza a contar los dedos de la mano derecha, comenzando también por el meñique, hasta llegar a diez.
El objetivo de la descripción de estos ademanes no es circunscribir al expositor a asumir ademanes determinados o “encasillarlo”, sino darle cierta destreza y habilidad para el reencuentro de un estilo propio. Ningún ademán debe atentar contra la naturalidad y espontaneidad. 





Tipos de comunicación no verbal

Estudios recientes han puesto de relieve también la existencia de toda una gama de formas de comunicación animal, por ejemplo, las abejas, los silbidos de los pájaros, delfines y las ballenas. De todas maneras, desde la semiótica, por ejemplo, la comunicación animal no existe como tal, pues sólo hay comunicación entre los seres humanos, debido a la capacidad de comunicacion e interpretación que hay en ellos. En los animales más bien hay conducta instintiva, por tanto, este comportamiento no podría llamarse comunicación, cuyo sentido finalmente se produce fruto de la reflexión de los seres humanos sobre sus propias maneras de significar.
Las formas no verbales de comunicación entre los seres vivos incluyen: luces, imágenes, sonidos, gestos, colores y entre los humanos, además, los sistemas simbólicos: las señales, las banderas y otros medios técnicos visuales. Estos sistemas simbólicos son creados por los hombres para comunicarse y para ello deben ponerse de acuerdo acerca del significado que van a atribuirle a cada señal.
Se puede hacer una clasificación en 3 grupos de los signos no verbales, según sus usos principales:1
  1. los signos no verbales con usos sociales (interacción social)
  2. los signos no verbales con usos estructuradores del discurso (organizar la comunicación en interacción)
  3. los signos no verbales con usos comunicativos (para expresar sensaciones, sentimientos y determinar nociones).

Lenguaje gestual y corporal

Es común que en su desempeño diario los seres humanos hagan gestos y den señales no verbales interpretables por otras personas como muecas, movimientos de brazos, manos y dedos, etc. Paul Ekman encontró hasta quince expresiones del rostro universalmente entendibles en diferentes culturas. Además existen gestos no faciales ampliamente difundidos en diferentes culturas.
La comunicación corporal, evolutivamente anterior al lenguaje verbal estructurado, es una parte esencial del sistema de comunicación humano y de muchos primates. En los humanos modernos el lenguaje no verbal tiene sentido paralingüístico y resulta importante en muchos intercambios comunicativos humanos que complementan adecuadamente el discurso verbal. Algunos autores señalan que: {{cita|«El éxito en la comunicación depende del funcionamiento correcto y adecuado de todos los componentes del sistema de comunicación. Partimos de la convicción de que hacerse entender por un número pequeño o elevado de personas, es un arte que puede aprenderse. En la medida en que se conocen y se ponen en práctica una serie de recursos por parte del emisor, en este caso el monitor, se favorecerá la transmisión del mensaje y su correcta asimilación por parte de los receptores.» Algunos tipos de comportamientos no verbales universales en el ser humano tienen un paralelo evolutivo en otras especies animales: las posturas de dominio y sumisión en encuentros cara a cara entre seres humanos, son similares a exhibiciones rituales de agresión y apaciguamiento que establecen y mantienen jerarquías entre otros primates. Cuando los humanos y otros primates actúan en situaciones sociales, no son unidades aisladas, sino que están ligadas socialmente con el resto de individuos.

Lenguaje visual

El lenguaje visual comprende tanto las señas o indicios simples, como códigos semióticos complejos. Gracias a señas, gestos y miradas, las personas son capaces de transmitir mensajes (emisor), que permiten al receptor saber lo que significan sin ponerse de acuerdo. En este caso, la interpretación de lo que dichas señales pueden significar es altamente dependiente del contexto lingüístico (según Grice, dependen de la Pragmática conversacional).
Por el contrario, los códigos más complejos sólo pueden ser aprendidos y el significado no se determina por reglas exclusivamente pragmáticas, sino que requiere el análisis de una dimensión sintagmática y una dimensión paradigmática (como otros códigos semióticos complejos). Un ejemplo es el análisis de los complementos de vestir, como Roland Barthes ilustra mediante las dimensiones sintagmática y paradigmática. De acuerdo con este análisis, los elementos paradigmáticos son elementos que no pueden ser colocados en la misma parte del cuerpo, mientras que la dimensión sintagmática es la combinación particular o yuxtaposición de elementos que pueden ser llevados al mismo tiempo. Las señales de tráfico son otro ejemplo de lenguaje visual en el que se combinan forma, color y simbología dibujada. Estos tres factores juntos configuran la sintagmática: las posibles formas, los posibles colores y la posible simbología, que pueden aparecer sintagmáticamente combinados.

Mirada

La mirada es un aspecto importante en la comunicación no verbal, ya que permite complementar la información verbal corroborándola o matizando su contenido. En la mayoría de conversaciones entre seres humanos existe un notable contacto visual, resultando anómalas las personas que no miran demasiado a interlocutores (en niños la falta de contacto visual está asociada frecuentemente a mentiras, distorsiones y otros hechos psicológicos interesantes). En la comunicación pública el contacto visual muy persistente puede provocar inquietud y nerviosismo en la persona que está hablando o el auditorio.
Por otra parte, la mirada sirve para interactuar y marcar los turnos de palabra en una conversación. Antes de dar una respuesta, es frecuente desviar la mirada, dando a entender que se va a intervenir de nuevo. El asentimiento con la mirada también es un signo frecuente que sirve para establecer la duración del turno de palabra. Muchos de los gestos y actitudes derivan, en muchas ocasiones, de un comportamiento inconsciente aunque adquirido en la infancia y no innato. Los niños gradualmente aprenden a distinguir entre una mirada burlona, una mirada de sorpresa, una mirada desafiante, etc. Por último, el tiempo durante el cual se mantiene la mirada puede también servir de ayuda para saber qué piensa el interlocutor. Así, una persona insegura o nerviosa es incapaz de mantener la mirada fija en su interlocutor durante un largo período. Además, cuando se habla de temas personales disminuye (o incluso llega a perderse) el contacto visual. Se ha establecido que el elogio frecuentemente atrae la mirada del elogiado.

Paralenguaje

El paralenguaje se refiere a todo tipo de señales concurrentes con una emisión propiamente lingüística que transmiten información adicional, matizan, reafirman o incluso pueden llegar a contradecir el sentido comunicativo de dicha emisión lingüística. Para algunos autores, el paralenguaje son aquellas cualidades no verbales y modificadoras de la voz y también los sonidos y silencios con que apoyamos o contradecimos las estructuras verbales o kinésicas. Intervienen en él los aparatos fonadores y los órganos nasales.
La existencia de paralenguaje parece un hecho universal de la comunicación humana cotidiana, aunque las formas específicas que toma la gestualidad o las señales concretas son altamente culturales. Por otra parte el paralenguaje en general admite gradualidad, y no es analizable a diferencia de los mensajes propiamente lingüísticos en unidades discretas combinables.

Comunicación verbal y no verbal

La diferencia entre comunicación verbal y no verbal no se reduce únicamente a la diferencia entre acciones y discurso. Más que una distinción basada en el canal involucrado sería mejor referirse al código que se emplea en la comunicación. Un esquema de distinción sugerido depende del grado de sutileza con que se utilice el código definido, según estén presentes o ausentes determinadas reglas de decodificación. Tendremos que aceptar que no podemos ser precisos acerca de los límites entre comunicación verbal y comunicación no verbal. Las características más generales de la comunicación no verbal son su no discrecionalidad y que además no tiene un orden secuencial o lineal. En una forma discrecional de comunicación no existe semejanza entre los elementos del código y los significados subyacentes. La forma analógica conserva dos significados: el del emisor y el de receptor; y la comunicación es posible en la medida en que ambos coincidan.

Aparatos y sentidos de la comunicación no verbal

La comunicación no verbal puede estudiarse subdividiéndola en canales, destacando la comunicación como interrelación entre los participantes. Los canales relevantes son:
1. Para el emisor
  • Cara: ceño, sonrisa, mueca.
  • Ojos: dirección mirada, alteraciones pupila.
  • Cuerpo: postura, posición brazos y piernas, distanciamiento.
  • Voz: tono, ritmo.
2. Para el Receptor
  • Vista: Percibimos la forma, color, tamaño de las cosas.
  • Oído: Captamos los sonidos y distinguimos si son fuertes, débiles, agudos o graves.
  • Olor: Apreciamos los aromas y los distinguimos unos de otros.
  • Tacto: Notamos el frío, calor, suavidad o aspereza de las cosas.
Los esquemas de clasificación que se utilizan para el estudio de esta comunicación se refieren a características estructurales, a la descripción física del comportamiento. Uno de estos es el que estudia un solo canal, Técnica de Puntuación de Emoción Facial (TPEF), que está siendo sustituido por un sistema más complejo y completo denominado Sistema de Codificación de Acción Facial (SCAF), que estudia cualquier movimiento facial que pueda ser identificado visualmente. El nuevo sistema facilitará el estudio del movimiento facial en investigaciones no relacionadas con la emoción. Otros sistemas se refieren a la función. Una clasificación funcional hace presunciones acerca del significado de diversos comportamientos, generalmente desde el punto de vista del observador.Paul Eckman y Friesan desarrollan un esquema de cinco categorías:
a) Emblemas: movimientos sustitutorios de las palabras. Pueden ser asignados o no a una lengua.
b) Ilustrativos: movimientos que acompañan un discurso y que lo subrayan, modifican o puntúan. Se trata de ejemplificar o ilustrar con el gesto aquello que se está transmitiendo verbalmente, es decir, han de acompañan a las palabras que decimos al hablar. Hay diversas categorías:
  • Ideográficos: acompañan a la expresión de ideas discursivas o también de ideas abstractas (números…). Suelen ilustrar conceptos o relaciones lógicas.
  • Pictográficos: ayudan a describir el aspecto formal del contenido verbal (tamaño, forma…).
  • Deícticos: indican o señalan la situación espacial o la identificación de primera persona o cosa a la que se refiere el mensaje verbal.
  • Kinetográficos: se utilizan para acompañar a los verbos y a las oraciones que describen movimiento.
  • Espaciales: describen un espacio nombrado verbalmente. Pueden ser estáticos o dinámicos.
c) Reguladores: movimientos que mantienen o señalan un cambio en los roles de habla y escucha. Ayudan, tanto al que habla como al que escucha a mantener y ordenar el flujo del mensaje oral.
d) Adaptativos: movimientos ligados a la necesidad individual o al estado emocional.
e) Exhibidores de afecto: las expresiones faciales vinculadas a la emoción.
f) Batutas: acompañan y regulan el ritmo del discurso oral. Estos gestos son hábitos semiconscientes, pero aprendidos. Su empleo responde a características personales, pero siempre tienen un contenido cultural fuerte. Aportan espontaneidad al discurso. Pueden ser unilaterales (se mueve un solo brazo), paralelos (se mueven los dos brazos a la vez) o alternantes (se mueven los dos brazos alternativamente). Las batutas también pueden ir acompañadas de la mirada.
La mayor parte del comportamiento no verbal está codificado de forma distinta del lenguaje escrito o verbal. Por lo tanto, utilizar un sistema orientado al lenguaje para comprender toda la comunicación equivale a distorsionar los elementos cruciales de naturaleza no lingüística. No cabe duda de la importancia de lo no verbal en la totalidad del proceso de comunicación.

Aspectos psicológicos

Diversos psicólogos y psiquiatras han demostrado que la forma de moverse de una persona muestra correlaciones sobre sus emociones y sus reacciones hacia la gente que lo rodea.5 Algunas personas, cuando saben que la comunicación no verbal es una vía de comunicación, toman conciencia de sí mismas y esto se convierte en un problema. Piénsese qué puede significar para una persona consciente de ello, la importancia de la comunicación no verbal (por ejemplo, para dar señales de sus sentimientos, o cuando habla con un psicólogo al que atribuye una especial capacidad lectora de esas señales).
Una persona puede enfrentarse ante la comunicación no verbal, al menos de tres formas:
  • Intentar inhibir la comunicación no verbal que, de acuerdo a su conocimiento o creencia, significa algo en la interacción que no quiere que se note o se sepa. Este comportamiento supondría iniciar cada interacción con mucha tensión, o de una forma poco expresiva.
  • Sentirse liberado al reconocer cómo deja traslucir sus emociones, al darse cuenta de que la gente le conoce intuitivamente mucho más de lo que es capaz de decir en palabras acerca de cómo se siente.
  • Y por último, puede sentirse simplemente despreocupado, al tomar conciencia de que es inevitable comunicar algo, que ese algo se capta sobre todo intuitivamente, y que en realidad nadie mantiene una interacción estando pendiente de fijarse en cada comportamiento no verbal para analizar su significado, a no ser que sea un movimiento realmente inusitado.
El análisis de la comunicación no verbal requiere al menos tener en cuenta tres criterios básicos:
  1. Cada comportamiento no verbal está ineludiblemente asociado al conjunto de la comunicación de la persona. Incluso un solo gesto es interpretado en su conjunto, no como algo aislado por los miembros de la interacción. Si es un gesto único asume su significado en cuanto gesto y en un cuanto que no hay más gestos.
  2. La interpretación de los movimientos no verbales se debe hacer en cuanto a su congruencia con la comunicación verbal. Normalmente la intención emocional se deja traslucir por los movimientos no verbales, e intuitivamente somos capaces de sentir la incongruencia entre éstos y lo que verbalmente se nos dice. La comunicación no verbal necesita ser congruente con la comunicación verbal y viceversa, para que la comunicación total resulte comprensible y sincera.
  3. El último criterio de interpretación del sentido de la comunicación no verbal, es la necesidad de situar cada comportamiento no verbal en su contexto comunicacional.








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